domingo, 16 de septiembre de 2018

Día 22

Esta imagen podría describir todo mi año hasta ahora. Siento que no paré de cagarla. Siento que en todos los ámbitos me auto boicoteé todo el tiempo. En el amor, me cansé de torturar a mi mejor amiga con que quería encontrar a un pibe que me de amor y me acompañe a pasarla bien pero sin compromisos, cuando lo conseguí, me terminé enamorando de él y tuve que dejar de hablarle porque él no sentia lo mismo, al menos no con la misma intensidad. Entonces pensé que capaz ya era hora de formalizar, de buscar alguien con quién pasar los domingos en familia y no los sábados de fiesta. Cuando lo encontré, cuando el destino o la vida o quién sea me lo puso enfrente, me asusté. Me sentí acorralada. Me sentí atrapada. Sentí que no me gustaba tanto y lo alejé de mí. Hoy en día lo veo desde lejos y no puedo creer lo indecisa que soy. No puedo entender como dejé pasar las 2 oportunidades adelante mio. Y ahora por eso estoy sola, y un poco siento que me lo merezco, que sé yo. En el trabajo, dejé pasar una gran oportunidad para progresar, no me concentré lo suficiente, y cuando me quise dar cuenta, ya me habian echado. En la facultad, me distraje boludeando, y ahora estoy acá con mas exámenes que alcohol en sangre. Trato de pensar que todavía no está todo perdido. Que me quedan 3 meses para solucionar todo y darlo vuelta. De poner todo de mí para terminar el año lo mejor posible. Y lo que más me gusta de mí, es eso. Mi positivismo. Ese que muchas veces me llevó a flashar cosas o idealizar demasiado, pero que hoy, con el agua llegándome al cuello, me susurra al odio que todo va a estar bien, que yo soy capaz, que yo soy valiosa, y que voy a poder lograr todo lo que me proponga. Miro a la luna y sonrío. Y me imagino logrando todo antes de que termine el año. Y por ahora, soy feliz. En diciembre veremos, que esto quede como precedente. Porque sí, admito que otra vez la cagué. Pero también admito que soy lo suficientemente piola para arremangarme y limpiar toda esa mierda yo solita.