sábado, 29 de diciembre de 2018

Y si el problema está en mi? Todos los días elijo repetirme que soy hermosa, que valgo mucho, que me merezco mucho, que nada está mal conmigo. Algunos días me lo creo al instante de repetirmelo, otros días cuesta más que me entre en la cabeza. Pero, si realmente el problema está en mi, y no estoy sabiendo verlo? Si lo estoy ignorando? Un renglón más, a la lista de preguntas sin respuestas.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Amo lo que elegí estudiar. Amo aprender sobre el cuerpo humano y cada ligamento o hueso nuevo que me aprendo me sorprende. Amo conocer gente de tantas culturas y con tantas costumbres distintas. Pero odio la presión. Odio los ojos de la gente mirándome expectante a ver cuando me recibo de una vez. Odio que todos lo miren desde fuera y opinen sin saber lo que es estar adentro. Odio la competitividad que se genera. Odio las expectativas que la gente genera sobre mi, si yo solo soy una chica que quiere ayudar a la gente, no soy una superheroina ni una puedelotodo. Porque a veces no puedo con todo. A veces solo quiero darme por vencida, y leo todas las imágenes motivacionales que se me crucen pero no hay caso, a veces el cuerpo me pide un descanso y el cerebro me dice basta. Y es ahí cuando más que nunca odio todo. Porque lo que quiero, lo que anhelo, y lo que la gente espera de mi son como tres polos opuestos que me estiran y me siento en una encrucijada. Porque sin duda alguien va a salir decepcionado o lastimado. Y no quiero ser yo. Pero tampoco quiero que sean los demás. Me gustaría que toda la gente que está alrededor mio se ponga un rato en mis zapatos. No pretendo victimizarme. Solo me gustaría que vean lo que se siente no poder más, y seguir igual, con un esfuerzo sobrehumano, que solo me lastima y me desespera. Porque soy una persona tan libre, y tengo un espíritu tan independiente, que a veces me cuesta muchísimo auto imponerme cosas desde mi yo racional, y no seguir mi instinto animal. Es sábado, son las 3 de la mañana. Debería estar durmiendo, mirando una serie, o tomando algo con alguna amiga. Pero estoy sentada estudiando para un recuperatorio, el cual NO QUIERO ir a rendir. Pero cada vez que se me cruza ese NO QUIERO en la cabeza, se me cruza la cara de mis viejos que me apoyan siempre, la admiración de mi hermana que me ve estudiar, la comida calentita con la que me esperaba mi tia antes de ir a clases, el mensaje de animo que me mandan mis primos antes de rendir. Y por primera vez todas esas cosas en vez de hacerme bien, me hacen mal, porque siento que estoy cargando con las expectativas de todo el mundo y no puedo avanzar. No sé que va a pasar el martes. Y no sé como pasé de estar hace tres días sonriendo de felicidad porque sentía que todo estaba encaminado, a estar acá con ganas de llorar mil años porque no llegué a estudiar todo lo que quería. No me da más el cerebro. No me da más el cuerpo. No me da más el ánimo. Pero sigo acá, porque en alguna parte, muy profunda, supongo que la esperanza sigue ahí intacta y firme. y esto va de yo para vos Rocío. Te quiero. Te admiro. Sos fuerte. Desde chica pasaste por un montón de cosas que te hicieron madurar de repente. Superaste un montón de pruebas, y en otras tantas te diste por vencida. Pero no te definen ni las pruebas que pasaste, ni las que no lograste superar. Te define tu esencia. Te define esa risa exagerada que largás cuando algo te causa mucha gracia. Te define el amor que le dás siempre a los demás. Te define esa honestidad sincericida que buscan todos cuando vienen a pedirte un consejo. Te define esa curiosidad latente que tenés en el pecho que te da ganas de conocer a todo el mundo todo el tiempo. Te define tu manera rara y única de bailar como si estuvieras sola en el mundo. Te define ese optimismo que les transmitís a los demás. Te define esas ganas locas de vivir la vida como si todos los días fueran el ultimo. No dejes que un parcial, o una nota, te definan. Que el mundo entero vea lo que sos. Porque vos, brillás hasta cuando estás cansada y no das más, como ahora justamente. Te amo. -Rocío del pasado, mas específicamente domingo 2 de diciembre a las 2:55 am.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Soltar

Soltar Me cuesta soy más de aferrarme al mar Ya no estoy ya no soy la que era antes de tu amor que mintió y se hizo de noche en mí sol guardo en mí tú calor que cuando te pienso me abriga y te encuentro en mí ilusión Nunca me había puesto a analizar bien está canción de Jimena Barón. Una gran artista que sabe poner en sus letras todas sus experiencias vividas. Es lunes, comienzo de semana. Estoy en el tren con el pelo totalmente inflado y toda la campera mojada, porque hoy llovió. Qué cosa loca la lluvia. A veces molesta pero tan necesaria. Incómoda pero se lleva todo lo que está afectando el equilibrio del ambiente. Suciedad, calor excesivo, presión. Todo se lo lleva la lluvia. Tan molesta pero tan necesaria. Como soltar, soltar es algo tan difícil pero tan necesario muchas veces. Leí por ahí que si no soltamos no podemos abrir nuestras manos a las cosas nuevas que el universo tiene para nosotros. Y tiene tanta lógica si me pongo a pensarlo. Y me lleva a reflexionar hoy, un día de lluvia, todas esas cosas que yo no quiero soltar. Muchas veces eso que no quiero soltar es incluso ficticio, solo ilusiones de algo que fue pero que ya no va a volver a ser, o a estar. Relaciones que en su momento me hicieron muy feliz pero que ahora están tan fragmentadas que ya no son lo mismo. Personas que supieron llenarme el alma de amor pero que hoy ya no son lo que necesito. Gente que por más que sí necesito, físicamente ya no están para darme un abrazo. Y en el fondo se muy bien todo eso, se muy bien que tengo que soltar, pero no lo hago, o lo hago por un rato y después vuelvo a aferrarme a esas ilusiones. Sé que todavía tengo que seguir trabajandolo. Pero hoy quiero dejar por sentado todo. Quiero dejarlo escrito. De alguna manera siento que cuando quiero volver a leer los viejos hábitos, leer esto me va a ayudar a resistirme a mis impulsos tan característicos. Y así de una vez, el universo me de todo lo que tiene guardado para mi. Porque lo voy a estar esperando con las manos abiertas, y vacías de todo lo que ya no me sirve.

domingo, 11 de noviembre de 2018

11/11

A veces no sé bien ni para quien escribo. Solo agarro la notebook y dejo que mis pensamientos fluyan. Hoy me encuentro en un día especial. Leí por ahí que como es 11 de noviembre (11/11) es un día con mucha energía moviéndose. Y quién soy yo para cuestionar a la metafísica? Si me considero una fiel creyente de que lo uno da, vuelve, y que los pensamientos tienen mucho poder. Así que me dediqué a creer. Eso me llevo a pensar en el futuro que me gustaría. El futuro que voy a tener, porque hoy, 11/11 ya lo declaré. Y todo esto viene, a que hoy quiero hablarme a mí. Porque muchas veces dejo que las luces y las voces ajenas me distraigan, y no me dejo escuchar mi propia voz interior, ni me permito brillar como en realidad quiero. Vos sabés bien lo que querés. Te acordás cuando elegiste medicina? Como te palpitaba el corazón las primeras veces que entraste a la facu? Te acordas el orgullo que sentías cada vez que se lo tenías que contar por primera vez a alguna persona muy cercana? Cuando te pasabas madrugadas enteras mirando vídeos de médicos sin fronteras. Como se te ponía la piel de gallina cada vez que te imaginabas atendiendo a tu primer paciente. La sonrisa instantánea que se te dibujó cuando te pusiste el guardapolvo por primera vez. Las lagrimas que se te cayeron cuando aprobaste el ultimo final del cbc. Stefy, la primer ayudante que conociste. La primera vez que fuiste a votar. La primera vez que comiste chipá del comedor. Todas las amigas que hiciste. Las veces que te pasaste noches enteras estudiando. La primera vez que viste un preparado. El primer microscopio que usaste. Cuando aprobaste bioética con 10 y el profesor te regaló un bon o bon. Todas esas emociones, no te parece que valen la pena? En un momento te perdiste. Dejaste que la cantidad de contenido te abrumará. Te empezaste a comparar con tus compañeros. Empezaste a buscar excusas. Te pusiste tibia. Ya no te emocionaba ir a la facu. Te parecía todo una perdida de tiempo. Te sentiste en desventaja con todos los demás. Te empezaste a sentir chiquita, incapaz. Grave error. Vos sabés muy bien que sos capaz. Vos sabes muy bien que esto es lo que querés. Volvé a buscar esa chispita que te llevó a empezar. No estás ahí por casualidad. La primera vez que entraste, sentiste que ese era tu lugar en el mundo, te acordás? Pero dejaste que las luces y las voces te abrumarán. No lo hagas más. Escuchate. Tomate una siesta para aclarar las ideas si es necesario. Pero no te rindas, no estás sola. Tenés mucha gente haciendo fuerza por vos, pero sobretodo, te tenés a vos misma, y a todas tus aptitudes, que no son pocas, y si te ponés las pilas no hay manera de que falles. Porque sos inteligente. Sos perceptiva. Sos intuitiva. Tenés mucha garra. Sos una soñadora nata. Sabes expresarte muy bien. Sos muy optimista. No tenés vergüenza, no te dejás intimidar por cualquiera. Sos empática. Sos generosa. Mucha gente estaría agradecida de tenerte como su doctora. Así que hacelo por ellos. No te rindas, por ellos. Por todos tus futuros pacientes, que te están esperando, para que los ayudes. Avanti morocha. No tirés la toalla que hasta los más mancos la siguen remando. Medicina es lo tuyo. Vos, tu familia, tus amigos, tu abuela que te mira desde el cielo, el universo y todos los astros lo saben. Solo te falta creértela un poco más. Y escucharte, y brillar como solo vos sabés.

martes, 23 de octubre de 2018

Mi mejor amigo

Tuve muchos amigos. Tengo los suficientes hoy en día. También me cruce con gente a la que la palabra amiga le quedó grande. Pero esos, no importan, tengo tuve y tendré muchos amigos porque soy la persona mas amiguera del mundo, me encariño hasta con las piedras. Vos fuiste especial desde el principio. Nuestra amistad fue una locura siempre. Estuviste conmigo siempre que te necesité. Me hiciste reír cuando lo único que quería hacer era tirarme a llorar a escondidas. Me acompañaste en el año más horrible de toda mi vida. Fuiste como una luz en tiempos en los que mi corazón estaba lleno de neblinas que no le permitían latir. Yo estaba hecha pedazos, y vos no te importó, juntaste los pedazos uno por uno, y los sostuviste con cuidado para que no se pierda ninguno, para que cuando vuelva a salir a flote de esa depresión, no deje de ser yo. Me ayudaste a volver a brillar, a volver a tener luz propia. Estuviste ahí, y siempre voy a estar agradecida por eso. Pero todo cambia. Como dice esa canción de los Jonas Brothers, la gente cambia y las promesas se rompen. Una noche, entre el alcohol y la música fuerte, te confundiste, o lo planeaste, no lo sé. Pero hiciste algo que no me gusto. Me abrazaste de una forma rara y me mordiste, todavía no entiendo bien que se te pasó por la cabeza, sólo se que después de esa noche, nada fue lo mismo para mí. Quién diria que un abrazo iba a significar el principio del fin. Siempre fui muy tajante cuando algo no me gustaba. Te dejé en claro que eso no me gustó. Y nos peleamos. En el fondo los dos pensabamos que esa pelea iba a ser como las otras, que en dos semanas ibamos a volver a hablar. Pero la gente cambia, y las promesas se rompen. Pasaron 2 semanas, pasaron 3, y pasaron 2 años. 2 años sin saber nada de vos, hasta que me enteré que te habías metido en una religión umbanda, que te habías alejado de tu familia, que no sabían como sacarte de ese lugar. Me pidieron ayuda. No pude hacer nada. No supe hacer nada a tiempo. Todavía me siento culpable por no haber actuado. Todavia pienso que hubiera pasado si ese abrazo de mierda no hubiera cagado todo. Pero 4 años después de ese abrazo, apareciste. Diste señales de vida. No sé que sentí, pero felicidad no fue. Supongo que internamente ya sabia que nada iba a ser lo mismo, porque yo ya no era la misma. Y vos tampoco eras el mismo. Hoy me tocó decirte adiós. Con todo el dolor del mundo. Soltarte y soltar nuestra amistad, que en su momento me hizo tanto bien, pero que hoy ya no tiene nada para brindarme. No lo entendiste y no lo vas a entender. Siempre la mala termino siendo yo. Todavia me replanteo si la mala soy yo. Pero no puedo fingir que no pasó nada. No puedo hacer como si fueras el mismo de toda mi infancia, porque no lo sos. No sé que te hicieron, pero me duele muchísimo. Te extraño y te voy a extrañar siempre. Pero necesito cuidarme a mi misma. De vos, y de nuestra o relación tan tóxica. Quiero que seas feliz. Realmente quiero que algun día seas feliz. Y me siento muy triste sabiendo que nunca voy a poder ser parte de esa felicidad. Siempre vas a ser mi mejor amigo, nunca va a existir otro que me banque como vos lo hiciste. Pero la gente cambia, y las promesas se rompen, y nuestra promesa de amigos para siempre, esa noche del abrazo, se rompio.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Día 22

Esta imagen podría describir todo mi año hasta ahora. Siento que no paré de cagarla. Siento que en todos los ámbitos me auto boicoteé todo el tiempo. En el amor, me cansé de torturar a mi mejor amiga con que quería encontrar a un pibe que me de amor y me acompañe a pasarla bien pero sin compromisos, cuando lo conseguí, me terminé enamorando de él y tuve que dejar de hablarle porque él no sentia lo mismo, al menos no con la misma intensidad. Entonces pensé que capaz ya era hora de formalizar, de buscar alguien con quién pasar los domingos en familia y no los sábados de fiesta. Cuando lo encontré, cuando el destino o la vida o quién sea me lo puso enfrente, me asusté. Me sentí acorralada. Me sentí atrapada. Sentí que no me gustaba tanto y lo alejé de mí. Hoy en día lo veo desde lejos y no puedo creer lo indecisa que soy. No puedo entender como dejé pasar las 2 oportunidades adelante mio. Y ahora por eso estoy sola, y un poco siento que me lo merezco, que sé yo. En el trabajo, dejé pasar una gran oportunidad para progresar, no me concentré lo suficiente, y cuando me quise dar cuenta, ya me habian echado. En la facultad, me distraje boludeando, y ahora estoy acá con mas exámenes que alcohol en sangre. Trato de pensar que todavía no está todo perdido. Que me quedan 3 meses para solucionar todo y darlo vuelta. De poner todo de mí para terminar el año lo mejor posible. Y lo que más me gusta de mí, es eso. Mi positivismo. Ese que muchas veces me llevó a flashar cosas o idealizar demasiado, pero que hoy, con el agua llegándome al cuello, me susurra al odio que todo va a estar bien, que yo soy capaz, que yo soy valiosa, y que voy a poder lograr todo lo que me proponga. Miro a la luna y sonrío. Y me imagino logrando todo antes de que termine el año. Y por ahora, soy feliz. En diciembre veremos, que esto quede como precedente. Porque sí, admito que otra vez la cagué. Pero también admito que soy lo suficientemente piola para arremangarme y limpiar toda esa mierda yo solita.

domingo, 26 de agosto de 2018

Día 1

Tuve que dejar la psicóloga. No pude superar la ansiedad horrible que me provoca el tener que salir a la calle. El robo se me viene una y otra vez a la mente. En casa estamos con problemas económicos, necesito un trabajo urgente, pero trabajar significaría atrasarme en la facultad y no quiero, no ahora que estoy empezando a agarrarle la mano. Mis amigas están en la suya. Hablamos siempre, pero a nadie se le ocurre preguntarme como estoy. Debe ser que soy muy buena disimulando que todo esta bien aunque por dentro mi cerebro no deje de maquinar 24/7. No importa, voy a poder con esto. Como pude con todo. Callada, sin contárselo a nadie, luchando con los fantasmas hasta que desaparezcan. Soy fuerte, soy capaz de soportar cualquier cosa, desde chica lo soy. Pero también necesito descargarme. Necesito plasmar en algún lado todo. Y como tuve que dejar la psicóloga, este es el mejor lugar. Siempre me sentí bien escribiendo. Como si me metiera en otro mundo. Como si una parte de mis problemas los dejara guardados en un escrito y no volvieran a molestarme, al menos no por un tiempo. Así que acá empiezo. Día 1.



sábado, 25 de agosto de 2018

Quizás

Quizás el amor no esté hecho para mí. Quizás no concuerdo con esa idea de dejar que las cosas fluyan. Es más, si me pongo a reflexionarlo bien, en realidad nunca dejé que nada fluyera en mi vida. Nunca me gustó dejar nada librado al azar, siempre fuí fan de planificar y escribir diarios enteros con planes de vida. Quizás soy una idealista de cosas que no pasan en la vida real, y por eso siempre me decepciono de todos y termino alejandome porque ninguno tiene lo que busco. Quizás todas las cosas que tuve que ver de chica me rompieron y ahora me hacen tenerle miedo a las relaciones serias. Quizás lo mío es medicina, salvar vidas, ayudar a la gente, y emborracharme con amigas en los ratos libres mientras escucho cumbia. O quizás no. Quizás en algun lugar que todavia no conozco, hay alguien pensando que por su impaciencia, sus ideales tan especificos, su pasado, y sus planes de vida el amor simplemente no esta hecho para él. Y quizás algun dia, con ese alguien nos crucemos, y por fin, la rota y el descocido, sean felices para siempre.

miércoles, 1 de agosto de 2018

La primera vez que nos vimos, no fue el más romántico del mundo. Ni siquiera fue el más atento. Hasta me atrevería a decir que fue un poco torpe en algunos intentos de caricias. Supongo que estaba igual de nervioso que yo. Así y todo él fue el que manejo la situación por completo. Yo estaba completamente superada por su presencia y los nervios del momento, todo lo que había planeado se me fue de las manos. Nos sentamos en un banquito a hablar un rato. No recuerdo con que tema empezamos. Si me acuerdo que un largo rato lo dedicamos a nuestros estudios. A su tesis y a mi frustración por lo mal que me había ido a mi en el año que pasó. Al instante me di cuenta que teníamos realidades muy distintas. Estábamos en momentos de nuestra vida muy distintos. Buscábamos cosas muy distintas. Supongo que siempre lo supe. Siempre supe que eso no iba a funcionar como algo más que pasarla bien un rato, pero me dejé llevar. Me dejé llevar por él y esos ojos que me cautivaron en 10 minutos. Por esa voz y esa manera de hablar tan correcta. Por esa espontaneidad y transparencia. Me deje llevar. Esa noche estuvimos más de 5 horas hablando sin parar. Se sentía tan bien hablar con él. El primer beso que nos dimos, aunque suene muy floricienta, para mi fue mágico. Sentí como todo se acomodaba dentro mio. Sentí como cada parte de mi se relajaba y se dejaba llevar por la ternura del momento. No sabía bien que me pasaba en el momento. Era la primera vez que vivía algo tan personal con alguien. Estar así, los 2 solos, el uno para el otro. Solo sabía que quería más. Que no quería soltarlo. QUE QUERÍA QUEDARME AHÍ PARA TODA LA VIDA. Pero como todo, la noche se terminó. Llego la hora de volverme a casa. Me acompañó a tomarme un remis. Con un pálido beso en el cachete me despidió (cuando se lo reproché por mensaje, me dijo que no quería que yo me enoje, porque tenes que ser tan respetuoso, no te das cuenta de que me engancho más?) Llegué a casa. Creo que nunca llegué a mi casa más relajada. Estaban todos durmiendo. Eran las 6 am apróx, en 5 horas me tenia que levantar para ir a trabajar 8 horas seguidas con una jefa de mierda y mucho calor. No me importaba nada, yo estaba feliz. Y así fue la siguiente vez que nos vimos. Fue casi lo mismo. Los 2 sentados hablando de todo y llenándonos de besos. Yo sintiéndome la persona más completa del mundo y olvidándome de todos los problemas existentes. Supongo que de eso es lo más lindo del amor. Puede haber una tormenta alrededor tuyo pero si estás con la persona que querés, nada más te importa. Por eso a veces creo que no lo extraño a él. Extraño lo que me hacía sentir. Extraño mi sensación de satisfacción plena cada vez que lo tenía al lado mío. Extraño sentirme así de bien. Extraño lo que teníamos. Aunque esa cosa chiquita, armada como pudimos, que teníamos, yo siempre la sobre-valoré. Y el siempre la subestimó. Era obvio que ese choque de intereses en algún momento iba a provocar el fin. Pero en el mientras tanto, yo solo me dediqué a disfrutar. A permitirme sentir y a escuchar mi corazón. Aunque a veces seguir al corazón, no es lo más sano que uno puede elegir. Por eso, después de varios meses de ibas y venidas, fui yo la que decidió cortar con todo. Él no es una persona mala. Nunca me mostró algo que no era. Incluso fue muy respetuoso en muchas situaciones en las que necesité que me tengan paciencia. Pero no tiene la capacidad de quererme como yo necesito que me quiera. Así que acá terminó todo, al menos por ahora. No creo volver a verlo. No creo volver a sentir esos besos suaves que me daba, mientras me agarraba delicadamente de la cintura. No creo volver a decirle ''sos muy lindo'' y disfrutar viendo como se sonroja, porque le cuesta recibir halagos. No creo volver a perderme en su mirada. Todavía no lo supero. A veces todavía sueño con recibir un mensaje de él diciéndome que se equivocó al decirme que no quería nada serio. Porque soñar es gratis. Porque siempre fue así, una soñadora nata me dijo mi maestra de 4to grado. No sé si este cierre es definitivo, sólo sé que es lo que necesito en este momento. Hasta siempre Andi. Fuiste mi primer amor. Y nunca te voy a olvidar.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Y EL RULO VOLVIÓ. volvió de repente, sin que yo me diera cuenta. Volvió como si nada. como si los meses no hubieran pasado, como si todo ese tiempo en el que desapareció no hubiera valido nada. Y de la misma forma lo recibí yo. Siempre fue así. Él yendo y viniendo como quería, y yo dejandole las puertas abiertas de par en par para que se mueva como se le plazca. Volvieron los memes de los simpsons, las charlas de nuestros gatos, las recomendaciones de comida, las desveladas chateando juntos. Yo notaba algo raro desde el principio: su falta de interés por vernos en persona. Mientras a mi me mataba la curiosidad por conocerlo en persona, a él parecia darle lo mismo. Estaba recién recibido, buscando trabajo, con mucho tiempo libre. Yo estaba en un trabajo de verano que me consumia 12 hs diarias 6 días por semana, y aun así siempre parecía yo la más interesada en pasar a otro nivel. Y eso que no tenía mucho interés tampoco, yo estaba en mi mejor etapa de femmefatal. Pero como dije antes, algo de él me atraía intensamente. Hasta que una noche, un chico en cuestión me plantó (otra historia de amor fallida pero que la verdad agradezco al universo que haya sido fallida). Era viernes, yo ya me había arreglado, y no pensaba volver a dormir a casa. Así que como si fuera mi plan B, le hablé a él. Un poco desganada la verdad, porque ese día tenía más ganas de ver al otro. Pero dije bueno, que puede salir mal?. Y me mandé. Porque así soy. Veo que voy a chocar y acelero. Él aceptó. Dije listo. Al menos hoy me saco las ganas de conocer a este misterio, a ver que onda. Me aseguré de todo. Le revisé el perfil en instagram y facebook al menos 3 veces, para constatar que sea real (una nunca sabe lamentablemente). Sí, no tenía pinta de pedófilo (¿si tenés 21 se sigue considerando pedofilia o ya estás muy vieja? :'D ) Le hablé a mi amiga y le dije, cualquier cosa si alguien pregunta, estoy tomando unas birras con vos en petra. Así y todo acudí media desconfiada. Aceleré, pero con desconfianza. Y si era feo? En las fotos no se lo veía como el muchacho mas agraciado del mundo la verdad. Y si no había onda? Podía pasar que en persona sea un moplo. Y si tenía una deformidad que no había llegado a ver en sus fotos? y si yo no le gustaba? Millones de preguntas,hasta las mas boludas, se me pasaban por la cabeza mientras iba en el colectivo, y en mi mente la única respuesta que tenia era: y bueno, de última si sale mal, por lo menos no me quedé con las ganas. Porque yo soy asi, me estoy metiendo en un quilombo y acelero. Llegué a la plaza de la municipalidad, ahí quedamos en vernos. Él todavia no habia llegado. Lo único que falta es que me dejé plantada este boludo también, pensé. Bueno, por lo menos ahora cuando llegue puedo bromear sobre su impuntualidad para romper el hielo, razoné. Porque asi soy, siempre tratando de hacer bromas para alivianar los momentos de tensión. ''en 5 estoy ahí'' me puso. Me empezaron a temblar las patitas, no miento. EL corazón me latia a mil. Yo no entendía bien porqué. Todavía sigo tratando de entender porqué. Escribo esto y siento como me vuelven a temblar las patitas y a latir el corazón de la misma manera. Me paré en un lugar para tener mas visión de la plaza en general, y me puse a repasar mentalmente todos los temas de charla que podia usar en esos silencios incomodos que yo no sé mantener. Tenía todo asegurado, bajo control, hasta que lo vi llegar. Con esa caminata despreocupada, liviana. Con una remera blanca escote en V. Unos jeans claritos. Unas zapatillas de lona rojas. Simple. Clásico. Pero tan él. Su actitud era tan autentica, a 10 kms te dabas cuenta que no estaba haciendo ningun personaje. Su piel blanca. Su pelo castaño se movia en cámara lenta. Sus labios carnosos. Su sonrisa perfecta. Me siento una real pelotuda describiendolo así, pero verdaderamente así fue como lo vi llegar. En 10 segundos, ya lo había analizado de arriba a abajo y lo único que podía pensar era: POR DIOS, ES HERMOSO. Tenía todo asegurado, todo bajo control, hasta que lo vi llegar. Hasta que él y esos ojos color verde oscuro tan transparentes, que me decían todo y nada a la vez, se apoderaron de mi sentido de la lógica. Acá empezó todo verdaderamente. Una historia que duró poco. Pero que aun asi, 5 meses después, todavia no logró superar.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Adopté a un chico

Yo estaba aburrida. En la facu me estaban dando con un caño. En casa siempre era todo un quilombo. Mis amigas estaban muy en la suya. Estaba aburrida, y queria divertime un rato. Se me cruzó una app: ADOPTAUNCHICO. Qué mierda es esto, pensé. A ver que onda. Probemos. La instalé. Creé mi perfil. Puse las fotos mas piolas que encontré, escribi una breve descripción y cuando me quise dar cuenta estaba agregando pibes a mi carrito y recibiendo cartitas virtuales de gente desconocida. En qué mierda me metí? Ya fue, aunque sea para cagarme de risa un rato, me excusé. Pasaron por mi carrito pibes de todos los colores. Los iba filtrando uno por uno, tenía claro que solo estaba metida en esa app para pasar el rato y para ver hasta donde llegaban mis encantos. Hasta que apareció uno, que desde el minuto cero capto mi atención. A, 27 AÑOS. ''Hola Ro, cómo estás?'' Era lindo, no lo voy a negar. Pero no era eso el punto de atracción nro 1, habia algo más. No sabia bien qué. Así que le hablé, como para averiguarlo. Hablamos de mis amigas, de los suyos, de su facu, de la mia, de los simpsons, de los gatos, hasta que llego la pregunta que lo cambió todo: ''¿De dónde sos?''. Cuando me contestó, me cai de ogt. VIVIAMOS A 10 MINUTOS DE DISTANCIA. Claramente no iba a dejar pasar ese partido. Ahi me tenian, la que sólo se habia instalado la app para boludear, pensando seriamente en que capaz adoptar a un chico no era tan mala idea. Más rápida que punga de once, le saqué el instagram, el facebook, y juro que si hubiera tenido tumblr se lo pedía también. No me pregunten porqué, al otro día me tenian hablando de ese pibe con mi mejor amiga. HACE UN DÍA HABLAN ROCÍO, PODÉS TRATAR DE NO SER TAN INTENSA? Ahora que pasó el tiempo me doy cuenta. Desde el minuto 1 ese pibe no fue uno más para mí. Algo me llamaba la atención. Algo me hacia querer hablar con él todo el tiempo. Algo dentro mio necesitaba de él. Y yo claramente sin mediar consecuencias lo hacía. Hablabamos boludeces a cada rato. Sin perder el tiempo en pararme a pensar ''pará, ni lo conocés estúpida''. Porque yo soy así, acelero y me es imposible parar. Me convierto en una bola de intensidad que no tiene tiempo para razonar. pero aceleré tanto, que me choqué con una pared y yo yendo a 120 kms/h. Imaginense como quedé. Después de que varios días hablando, me dejó de mandar mensajes. Me dejó de hablar. Me dejó de mandar memes de los simpsons. Releí todos los mensajes, capaz habia dicho algo fuera de lugar yo. Nada, no encontré nada. Me rompí la cabeza pensando, hasta que me di cuenta que habia flashado demasiado con una persona que probablemente solo estaba buscando un rato de diversión, como yo lo estaba buscando al principio antes de enredarme en mis mil historias ficticas de nena que miró mucho disney. Así que si, choqué. Pero desaceleré, y me reconstrui. Me resigné. El pibe no iba a volver a hablarme. Ya fue, habia mil pibes más ahi afuera. Segui mi vida. Pero como decía una novela que amaba, el rulo siempre vuelve. Y EL RULO VOLVIÓ.

29 de marzo de 2018

Cada vez que me pongo a escribir inevitablemente alguna canción se me viene a la cabeza. En este momento suena una que dice ''todo sigue igual de bien, siguen los amigos que quiero tener no me puedo quejar''. En realidad, no sé si sigue todo igual. Y no sé si todo en algun momento estuvo bien. Solo siento que cada vez es menos peor. O cada vez lo soporto más. Capaz de eso se trata: de aprender a soportar cada vez más las cosas que te presenta esta vida loca.