Tuve que dejar la psicóloga. No pude superar la ansiedad horrible que me provoca el tener que salir a la calle. El robo se me viene una y otra vez a la mente. En casa estamos con problemas económicos, necesito un trabajo urgente, pero trabajar significaría atrasarme en la facultad y no quiero, no ahora que estoy empezando a agarrarle la mano. Mis amigas están en la suya. Hablamos siempre, pero a nadie se le ocurre preguntarme como estoy. Debe ser que soy muy buena disimulando que todo esta bien aunque por dentro mi cerebro no deje de maquinar 24/7. No importa, voy a poder con esto. Como pude con todo. Callada, sin contárselo a nadie, luchando con los fantasmas hasta que desaparezcan. Soy fuerte, soy capaz de soportar cualquier cosa, desde chica lo soy. Pero también necesito descargarme. Necesito plasmar en algún lado todo. Y como tuve que dejar la psicóloga, este es el mejor lugar. Siempre me sentí bien escribiendo. Como si me metiera en otro mundo. Como si una parte de mis problemas los dejara guardados en un escrito y no volvieran a molestarme, al menos no por un tiempo. Así que acá empiezo. Día 1.
domingo, 26 de agosto de 2018
sábado, 25 de agosto de 2018
Quizás
Quizás el amor no esté hecho para mí.
Quizás no concuerdo con esa idea de dejar que las cosas fluyan. Es más, si me pongo a reflexionarlo bien, en realidad nunca dejé que nada fluyera en mi vida. Nunca me gustó dejar nada librado al azar, siempre fuí fan de planificar y escribir diarios enteros con planes de vida.
Quizás soy una idealista de cosas que no pasan en la vida real, y por eso siempre me decepciono de todos y termino alejandome porque ninguno tiene lo que busco.
Quizás todas las cosas que tuve que ver de chica me rompieron y ahora me hacen tenerle miedo a las relaciones serias.
Quizás lo mío es medicina, salvar vidas, ayudar a la gente, y emborracharme con amigas en los ratos libres mientras escucho cumbia.
O quizás no. Quizás en algun lugar que todavia no conozco, hay alguien pensando que por su impaciencia, sus ideales tan especificos, su pasado, y sus planes de vida el amor simplemente no esta hecho para él.
Y quizás algun dia, con ese alguien nos crucemos, y por fin, la rota y el descocido, sean felices para siempre.
miércoles, 1 de agosto de 2018
La primera vez que nos vimos, no fue el más romántico del mundo. Ni siquiera fue el más atento. Hasta me atrevería a decir que fue un poco torpe en algunos intentos de caricias. Supongo que estaba igual de nervioso que yo. Así y todo él fue el que manejo la situación por completo. Yo estaba completamente superada por su presencia y los nervios del momento, todo lo que había planeado se me fue de las manos.
Nos sentamos en un banquito a hablar un rato. No recuerdo con que tema empezamos. Si me acuerdo que un largo rato lo dedicamos a nuestros estudios. A su tesis y a mi frustración por lo mal que me había ido a mi en el año que pasó. Al instante me di cuenta que teníamos realidades muy distintas. Estábamos en momentos de nuestra vida muy distintos. Buscábamos cosas muy distintas. Supongo que siempre lo supe. Siempre supe que eso no iba a funcionar como algo más que pasarla bien un rato, pero me dejé llevar. Me dejé llevar por él y esos ojos que me cautivaron en 10 minutos. Por esa voz y esa manera de hablar tan correcta. Por esa espontaneidad y transparencia. Me deje llevar.
Esa noche estuvimos más de 5 horas hablando sin parar. Se sentía tan bien hablar con él.
El primer beso que nos dimos, aunque suene muy floricienta, para mi fue mágico. Sentí como todo se acomodaba dentro mio. Sentí como cada parte de mi se relajaba y se dejaba llevar por la ternura del momento. No sabía bien que me pasaba en el momento. Era la primera vez que vivía algo tan personal con alguien. Estar así, los 2 solos, el uno para el otro. Solo sabía que quería más. Que no quería soltarlo. QUE QUERÍA QUEDARME AHÍ PARA TODA LA VIDA.
Pero como todo, la noche se terminó. Llego la hora de volverme a casa. Me acompañó a tomarme un remis. Con un pálido beso en el cachete me despidió (cuando se lo reproché por mensaje, me dijo que no quería que yo me enoje, porque tenes que ser tan respetuoso, no te das cuenta de que me engancho más?)
Llegué a casa. Creo que nunca llegué a mi casa más relajada. Estaban todos durmiendo. Eran las 6 am apróx, en 5 horas me tenia que levantar para ir a trabajar 8 horas seguidas con una jefa de mierda y mucho calor. No me importaba nada, yo estaba feliz.
Y así fue la siguiente vez que nos vimos. Fue casi lo mismo. Los 2 sentados hablando de todo y llenándonos de besos. Yo sintiéndome la persona más completa del mundo y olvidándome de todos los problemas existentes. Supongo que de eso es lo más lindo del amor. Puede haber una tormenta alrededor tuyo pero si estás con la persona que querés, nada más te importa.
Por eso a veces creo que no lo extraño a él. Extraño lo que me hacía sentir. Extraño mi sensación de satisfacción plena cada vez que lo tenía al lado mío. Extraño sentirme así de bien. Extraño lo que teníamos. Aunque esa cosa chiquita, armada como pudimos, que teníamos, yo siempre la sobre-valoré. Y el siempre la subestimó.
Era obvio que ese choque de intereses en algún momento iba a provocar el fin. Pero en el mientras tanto, yo solo me dediqué a disfrutar. A permitirme sentir y a escuchar mi corazón. Aunque a veces seguir al corazón, no es lo más sano que uno puede elegir.
Por eso, después de varios meses de ibas y venidas, fui yo la que decidió cortar con todo.
Él no es una persona mala. Nunca me mostró algo que no era. Incluso fue muy respetuoso en muchas situaciones en las que necesité que me tengan paciencia. Pero no tiene la capacidad de quererme como yo necesito que me quiera.
Así que acá terminó todo, al menos por ahora. No creo volver a verlo. No creo volver a sentir esos besos suaves que me daba, mientras me agarraba delicadamente de la cintura. No creo volver a decirle ''sos muy lindo'' y disfrutar viendo como se sonroja, porque le cuesta recibir halagos. No creo volver a perderme en su mirada.
Todavía no lo supero. A veces todavía sueño con recibir un mensaje de él diciéndome que se equivocó al decirme que no quería nada serio. Porque soñar es gratis. Porque siempre fue así, una soñadora nata me dijo mi maestra de 4to grado.
No sé si este cierre es definitivo, sólo sé que es lo que necesito en este momento.
Hasta siempre Andi. Fuiste mi primer amor. Y nunca te voy a olvidar.
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