lunes, 13 de enero de 2014

Sólo recuerdo que era la madrugada y me desperté con el ruido de un llamado a mi mama. No le di importancia, o quizá estaba tan dormida que en ese momento valoré mas la idea de seguir durmiendo. Dos horas más tarde aproximadamente, mi mamá me volvio a despertar, con la mala noticia. Ya habia amanecido y algunas casas seguian con la musica encendida celebrando el nuevo año que habia llegado -un año atrás nosotros estabamos haciendo lo mismo-. El contraste de la felicidad y la gente celebrando con nuestra maxima tristeza y desesperacion, parecia tan ridiculo y patetico que solo tenia ganas de salir corriendo y huir de todos mis problemas. Pero no podía, mi deber era estar ahi, con mi familia, afrontando la situacion, tocando fondo pero juntos com la familia que somos. No podia mirar a mi abuelo directamente, la tristeza que reflejaban sus ojos me destrozaba por dentro, solo queria abrazarlo y decirle cuanto lo amaba y que siempre iba a estar para el, pero eso provocaria otro estallido en llanto de su parte y eso era exactamente lo que mi mama queria evitar cuando me dijo que me siente al lado suyo. Así que ahí me quedé, en silencio, mirando fijo a la ceramica y con miles de recuerdos que sobrevolaban en mi mente haciendola casi explotar. Millones de preguntas me atacaban. ¿Que iba a hacer ahora? ¿Cómo se suponía que iba a seguir adelante? ¿Por qué justo a nosotros? Eso era todo, mi abuela había muerto.

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