domingo, 26 de agosto de 2018

Día 1

Tuve que dejar la psicóloga. No pude superar la ansiedad horrible que me provoca el tener que salir a la calle. El robo se me viene una y otra vez a la mente. En casa estamos con problemas económicos, necesito un trabajo urgente, pero trabajar significaría atrasarme en la facultad y no quiero, no ahora que estoy empezando a agarrarle la mano. Mis amigas están en la suya. Hablamos siempre, pero a nadie se le ocurre preguntarme como estoy. Debe ser que soy muy buena disimulando que todo esta bien aunque por dentro mi cerebro no deje de maquinar 24/7. No importa, voy a poder con esto. Como pude con todo. Callada, sin contárselo a nadie, luchando con los fantasmas hasta que desaparezcan. Soy fuerte, soy capaz de soportar cualquier cosa, desde chica lo soy. Pero también necesito descargarme. Necesito plasmar en algún lado todo. Y como tuve que dejar la psicóloga, este es el mejor lugar. Siempre me sentí bien escribiendo. Como si me metiera en otro mundo. Como si una parte de mis problemas los dejara guardados en un escrito y no volvieran a molestarme, al menos no por un tiempo. Así que acá empiezo. Día 1.



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